¡No Corras que no te Alcanzo! (para adultos)

 

Hernando es un joven entusiasta, de buen ánimo, de ilusiones persistentes y esfuerzos constantes. En la actualidad tiene 23 años de edad y nació con Fibrosis Quística. Fue diagnosticado a los 7 meses de haber nacido y tuvo una infancia complicada, de múltiples internaciones en hospitales, ausencia en colegios, etc.

Muy a pesar de su infancia complicada, logró culminar sus estudios primarios, ingresando con 13 años de edad al secundario. La etapa del secundario tampoco fue fácil para él, y es que de igual manera y, comparándole con su niñez, padeció múltiples internaciones en hospitales, pero con crisis pulmonares más intensas respecto a lo que fueron las crisis en su niñez.

Hernando concluyó el secundario y, aunque no fue nada fácil para él, pues representó un reto enorme culminar su secundario y así poder pensar en ingresar a la Universidad, al final lo logró. Se matriculó con 20 años de edad a la Universidad. Eligió la carrera de Piscología, y sabe bien que esto será el reto más grande de lo que lleva de vida.

Hernando se ha caracterizado desde su nacimiento, por ser un chico que genera mucha confianza para con los demás. Él es un chico de inmensa simpatía, y esto le ha ayudado a tener diversas amistades construidas con el pasar de los años. En cada etapa de su vida ha sumado a nuevos amigos, no perdiendo nunca el contacto ni el vínculo. Es también un chico muy querido y apreciado. Sus amigos y su familia lo consideran un chico valiente, fuerte (emocionalmente y mentalmente), auténtico, entusiasta y alegre.

Con el paso del tiempo, ha tenido complicaciones para entablar una relación amorosa/romántica. Para él, este tipo de relaciones son algo realmente serio, por lo que no se interesa en cualquier chica para intentar comenzar alguna relación sentimental.

Hernando tiene la ilusión de conocer a una chica que logre complacer sus gustos, y de igual manera espera ser esa persona que corresponda de igual manera para con ella. Para los amigos de Hernando, él es un chico romántico.

Hernando se ha aventurado en distintas etapas de su vida al riesgo de acercarse a las chicas que a él le atraen de una manera especial. Y es que es un chico muy “selectivo”, pues como he mencionado previamente, para él, el romanticismo y el tener una pareja es algo realmente serio, no es ningún juego. En 2 ocasiones se aventuró a intentar algo con chicas que él consideró especiales y que, en primera instancia, tenían lo que a Hernando más le interesa de una potencial y probable pareja. Sin embargo, no tuvo éxito, y es que quizá Hernando no es el tipo que ellas desearían para algo así, y lamentablemente para él, no surgió nada más en esas 2 ocasiones.

¿Por qué no ha tenido éxito Hernando? Es una pregunta que constantemente se hace él mismo. A veces, él piensa que su no éxito se debe a que su enfermedad es muy notoria, es decir, el hecho de toser constantemente, tener un físico “desigual” respecto a sus amigos, entre otros factores más. Hernando se ha clavado mucho en esas ideas y quizá sea precisamente ese su error, el creer tanto que es por esa razón el por qué no ha tenido éxito.

A pesar de sus malos resultados con el tema del romance, no deja de perder la esperanza de encontrar a su chica ideal y que, obviamente, este ideal sea recíproco.

La familia de Hernando no sabe muchas veces cómo reaccionar y cómo motivarlo en cuanto a este tema del romance refiere. Y es que al final de todo, no es fácil para muchos hablar sobre el tema del amor, porque parece que, a través de los siglos, siempre se le trata a este tema como algo que no terminamos de comprender, es el cómo podemos sufrir tanto por amor o bien, estar en plenitud gracias al amor correspondido. Es así, como la familia de Hernando no siempre encuentra las palabras adecuadas o precisas para estos momentos.

Hernando suele encontrar comprensión y contención en sus amistades más cercanas. Tiene mucha confianza en ellos y esto le ayuda mucho a desahogarse, aunque le cuesta comprender la situación y su “mala suerte”.

Hernando goza de caminar mucho, de hecho, se traslada de su casa hasta la Universidad caminando. Aunque su situación física no es la mejor y por ello suele cansarse al subir las escaleras, al realizar algún arranque para correr, etc. Él goza de caminar y lo sigue haciendo, aunque sea a paso lento.

En su andar rumbo a la Universidad, Hernando recorre calles arboladas, goza de una panorámica bastante natural y fresca con tantos árboles alrededor. Existe una mancha urbana no muy grande, pero de lindos condominios en su transitar. Hernando ve a diario como la gente sale y entra a sus respectivos condominios, personas de todo tipo y edades. Lo anterior, es parte del día a día de Hernando y él disfruta de ello, pues como mencioné antes, él disfruta mucho de caminar.

Hernando goza de una vista muy sana que trasciende más allá de los estándares convencionales y ordinarios, tiene una visión privilegiada y, quizás esto, se deba a que toda la familia de su padre son personas que gozan de una salud impecable en su vista. Es por eso que constantemente los amigos de Hernando le sacan provecho a su gran condición visual, pues le piden que les diga si el siguiente colectivo/camión (transporte público), es el que ellos toman, (por mencionar una situación), es una cualidad que posee.

Hernando tendría un día que rompería lo ordinario para volverse al menos por un instante, en ese momento trascendente y mágico para él. Las cosas ya no serían las mismas desde ese entonces (quizá).

Fue un día soleado, de poco viento, cálido. Fue un día perfecto para caminar como siempre lo hace rumbo a la Universidad. Andaba por la vereda, pasando al lado de un condominio de clase media. En frente de éste, estaba Ella, una chica de identidad anónima (para Hernando), de aproximadamente 21 años de edad, de figura estilizada y acorde a su atuendo/vestuario (ropa deportiva de pe a pa), de piel blanca, cabello negro intenso y ojos relucientes, ¡sí!, de esos ojos que sabes que difícilmente vuelves a ver en tu vida, esos ojos que te transmiten en automático una hipnosis brutal. Hernando quedaba hipnotizado por lo que sus ojos estaban observando, se queda sin habla ante la presencia de Ella. Ella, comenzó a trotar, pero Hernando quedó paralizado, repito, sin habla, Ella comenzó a acelerar su trote, Hernando comenzó a reaccionar, Hernando se quedó viendo al horizonte, viendo como Ella se alejaba, Hernando decidía correr o, al menos, intentaba hacerlo, Ella le aventajó por muchos, muchos metros, mientras tanto Hernando le gritaba: -¡OYE!- Le gritaba sin cesar, sin embargo, Ella ya iba tan lejos que ya no alcanzaba a escuchar el grito desesperado de Hernando, porque, además, Ella traía puestos los auriculares, dificultando así el escuchar con mayor probabilidad el grito de Hernando. Él no soportó correr más de 2 calles, sentía que sus pulmones se quemaban, sentía que su corazón explotaría por la velocidad con que éste estaba latiendo. Ella, poco a poco desaparecía de la visita tan profunda y de largo alcance de Hernando, ¡sí!, ni su vista privilegiada le permitía verle más, era un adiós, era un hasta luego o, un hasta nunca… quizá.

Hernando sentía una vez más, el poder avanzado de una enfermedad como la Fibrosis Quística. Sentía que ésta, le estaba arrebatando una grandiosa oportunidad, gloriosa para él.

A partir de ese encuentro, Hernando estuvo todos los días esperando frente al condominio en donde se encontró a Ella, siempre con la esperanza de volverla a ver, suponiendo que Ella viviera en ese condominio o, al menos, fuera a transitar por ese rumbo, sin embargo, los días, las semanas y los meses transcurrieron, jamás le volvió a ver.

¿Qué hacía Ella, ese día, a esa hora, en ese rumbo? Es algo que Hernando se sigue preguntando, es quizá la pegunta de la que jamás obtenga respuesta.

Pero es que la vida es así, a veces una enfermedad llega, se establece, avanza, pero el poder de nosotros siempre debe estar ahí. Es el asimilar la actualidad, la realidad y sobre ello vivir. Comprender que se puede hacer mucho con poco. Y es que las oportunidades no siempre se repiten, pero a través de los años que llevo de vida y, principalmente, las experiencias que he vivido, es como me he dado cuenta que por algo pasan las cosas y, si bien, esto no es consuelo para la mayoría, es la manera más sabia y serena de verlo, sentirlo y vivirlo.

Pensar siempre en la posibilidad de una nueva chance en el futuro, quizá en un momento en que las condiciones sean mejores para alguien como Hernando, quizá ahora sea más importante enfocarse en sus estudios (por dar un ejemplo), que de por sí ya le exprimen su energía. Quizá, en un futuro, Hernando se reencuentre con Ella, en una mejor situación, quizá con pulmones nuevos… pero al final, es solamente una suposición.

Diego E. Salinas

No corras que no te alcanzo